Capablancka, J.T.

Lo que pasa que nuestro presidente recurre al eufemismo de "hará frente a la crisis". Pero, obviamente, quiere decir lo mismo. ¿O dónde creen ustedes que conducen los principios socialistas? (Eso siendo magnánimo y considerando que el socialismo tiene principios).
¿Pero qué es en realidad el socialismo? ¿Alguna vez se han hecho esta pregunta, señores? Pues yo sí. Y he llegado a la conclusión de que el socialismo es un movimiento político (siquiera alcanza la categoría de ideología) que se caracteriza por "mover" a la depresión económica a todos aquellos países que se atreven a aplicarlo. Su principio fundamental es muy simple y lo podemos resumir en que el Estado les pertenece (a los líderes socialistas que alcanzan el gobierno), así como todos sus bienes, tanto los materiales como los inmateriales (presupuestos, propiedades, edificios, instituciones, capacidad para legislar sobre todo y para usarlo todo en beneficio del movimiento). En realidad, el socialismo en la España del siglo XXI es la dictadura con aparaciencia "políticamente correcta". Sólo que hasta ahora hemos conocido su mejor cara: la del superávit presupuestario. Ahora, veremos la otra, la de querer continuar viviendo como ricos cuando incluso están a punto de deshauciarnos...
"Me habían dicho que podía jugar con él sin temor y todo lo que quisiera, que nunca se me pincharía..."

Pero ocurre que los bienes del Estado pronto se les quedan cortos a nuestros gobernantes socialistas porque, en su especial concepción de la política, el Estado necesita de muchos más para superar la situación tan adversa que atravesamos y así poder continuar procurándonos el bienestar a todos sus ciudadanos.
"Me habían dicho que podía jugar con él sin temor y todo lo que quisiera, que nunca se me pincharía..."
Pero ocurre que los bienes del Estado pronto se les quedan cortos a nuestros gobernantes socialistas porque, en su especial concepción de la política, el Estado necesita de muchos más para superar la situación tan adversa que atravesamos y así poder continuar procurándonos el bienestar a todos sus ciudadanos.
Y a medida que su disposición de fondos y más fondos aumenta, la situación económica se deteriora cada vez más. Principalmente porque el presupuesto nunca es aplicado donde hace falta sino donde conviene a la casta gobernante para procurarse su perpetuación en el poder, razón por la que nunca emprende ninguna reforma estructural que pueda transmitir cierta actitud de abandono o desamparo de los trabajadores ante el libre mercado, y empecinándose en no reconocer que sólo el libre mercado es capaz de traer verdadero progreso a las sociedades. Para ellos, el progreso, lo traen ellos mismos gracias a todos los fondos públicos que dilapidan y dilapidan sin cesar.
Aunque, paradójicamente, en lugar de poner freno al desenfreno ¿qué hacen los gobernantes socialistas cuando detectan una crisis? (Sí, al final no les queda más remedio que admitirlas). Pues afirmarse en sus errores, echar las culpas de todo a sus rivales (nacionales y extranjeros) e incrementar el gasto público, aprobando incluso presupuestos irreales (a sabiendas si hace falta) y esperanzados en que dicha acción acabe por estimular de nuevo la actividad económica. También muestran predilección por aprobar planes de ayudas a sectores concretos siempre elegidos a través de baremos de puro interés electoral o de relación de afinidad. No alcanzan a más.

Pero incrementar el gasto público (en obras e infraestructuras y planes de ayuda billonarios) suele ser complicado cuando el gasto social se dispara debido a los nuevos subsidios y pensiones que se han de atender, consecuencia del incremento del número de parados, y cuando los ingresos se derrumban debido a la contracción económica. Por lo que invariablemente acaba resultando necesario incrementar la presión fiscal. Es decir, justo lo último que debería hacerse en estas situaciones.
Aunque, paradójicamente, en lugar de poner freno al desenfreno ¿qué hacen los gobernantes socialistas cuando detectan una crisis? (Sí, al final no les queda más remedio que admitirlas). Pues afirmarse en sus errores, echar las culpas de todo a sus rivales (nacionales y extranjeros) e incrementar el gasto público, aprobando incluso presupuestos irreales (a sabiendas si hace falta) y esperanzados en que dicha acción acabe por estimular de nuevo la actividad económica. También muestran predilección por aprobar planes de ayudas a sectores concretos siempre elegidos a través de baremos de puro interés electoral o de relación de afinidad. No alcanzan a más.
Pero incrementar el gasto público (en obras e infraestructuras y planes de ayuda billonarios) suele ser complicado cuando el gasto social se dispara debido a los nuevos subsidios y pensiones que se han de atender, consecuencia del incremento del número de parados, y cuando los ingresos se derrumban debido a la contracción económica. Por lo que invariablemente acaba resultando necesario incrementar la presión fiscal. Es decir, justo lo último que debería hacerse en estas situaciones.
Pero los socialistas nunca reconocerán que la presión fiscal aumenta bajo su acción de gobierno. Los socialistas, generalmente, mienten siempre. Por lo que para ellos, mantener posiciones contrarias a la realidad es algo habitual. A este respecto les diré que incluso con los primeros años de bonanza económica de ZP (heredada de Aznar, claro, con superávit por todas partes) la presión fiscal aumentaba en España.
Aquí pueden ver ustedes como ZP se reafirma en todo lo que les he dicho: "Pese a los 4.000.000 de parados, ni siquiera rectificaré una coma". Y aquí, como Rajoy está muy acertado cuando afirma lo de que "No hay salida socialista a la crisis". Lástima que Mariano haya perdido -ya- toda credibilidad. Ahora que España conoce, además de cómo asaltó el poder en su partido, cómo afronta los casos de corrupción. Es decir: dando cobijo "institucional" a todos los presuntos... O al menos, a los más gordos.
"Bueno, quizás la economía no vaya muy bien, pero...
¿y lo que hemos avanzado en derechos y libertades, eh?"
Negro futuro el que nos aguarda, señores. Si ZP decide acabar la legislatura (y nosotros, el pueblo español, no hacemos nada por evitarlo) España puede tardar décadas en recuperarse del estropicio. La única esperanza de haber tenido a ZP como presidente del Gobierno es que, tras él, quizás nos demos cuenta que cuatro años es demasiado tiempo -hoy en día- para una legislatura. Con dos sería más que suficiente. En caso de que el gobierno lo haga bien, se le renueva la confianza. En caso de que lo haga mal... nos evitaríamos la mitad del estropicio.
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Aquí pueden ver ustedes como ZP se reafirma en todo lo que les he dicho: "Pese a los 4.000.000 de parados, ni siquiera rectificaré una coma". Y aquí, como Rajoy está muy acertado cuando afirma lo de que "No hay salida socialista a la crisis". Lástima que Mariano haya perdido -ya- toda credibilidad. Ahora que España conoce, además de cómo asaltó el poder en su partido, cómo afronta los casos de corrupción. Es decir: dando cobijo "institucional" a todos los presuntos... O al menos, a los más gordos.
"Bueno, quizás la economía no vaya muy bien, pero...¿y lo que hemos avanzado en derechos y libertades, eh?"
Negro futuro el que nos aguarda, señores. Si ZP decide acabar la legislatura (y nosotros, el pueblo español, no hacemos nada por evitarlo) España puede tardar décadas en recuperarse del estropicio. La única esperanza de haber tenido a ZP como presidente del Gobierno es que, tras él, quizás nos demos cuenta que cuatro años es demasiado tiempo -hoy en día- para una legislatura. Con dos sería más que suficiente. En caso de que el gobierno lo haga bien, se le renueva la confianza. En caso de que lo haga mal... nos evitaríamos la mitad del estropicio.
:_(((
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