Capablancka, J.T.
Lo de lisonjera es un decir, aunque algo habrá debido ver la PSOE (el PSOE andaluz) en esta política insulsa, sin iniciativa y gris a cualquier nivel, para decidir ficharla y hacerla consejera de Obras Públicas de la Junta de Andalucía.
¿Ficharla de dónde? ¿Del paro obrero? Pues no exactamente, pero casi. Porque Rosa Aguilar estaba de alcaldesa de Córdoba (esto no es mérito suyo sino demérito de los cordobeses) aunque en la formación de Izquierda Undida. IU desaparecerá unas elecciones de éstas, por lo que su futuro era algo incierto (a pesar del cargo de que disfrutaba en Córdoba). Y así es que ni corta ni perezosa, y siguiendo los pasos de Guardans (Ignasi) deja a los suyos en la estacada y se las pira, rauda y veloz, rumbo al despacho enmoquetado, con coche oficial y más presupuesto (y también más futuro) para encarar, cómo no con más seguridad, la última etapa de su vida política.
Aunque para serles sinceros... se lo habría podido ahorrar (el fichaje). Para mí, lo único que busca el PSOE es acabar cuanto antes con la formación comunistoide y así recoger todos sus votos. Que el panorama va poniéndose negro (con esto de la crisis) y las cosas no están nada claras para el 2012. Izquierda Undida son sólo dos diputados en Madrid pero todavía arrastra un millón de votos, más que suficientes para mantener a ZP presidente otra legislatura.
A mí, Rosa Aguilar, además de rosa, siempre me ha parecido una política gris: en todos los sentidos. Tan gris, que por un tiempo estuve convencido que esta señora sufría de depresión (lo más seguro que congénita). La verdad es que aún lo estoy, pero hace tiempo que no la veo ya. Sin embargo, la he esuchado alguna tarde en La Ventana (la SER), por ejemplo hace dos o tres días, cuando felicitaba a su compañero, colega y contertulo Ignasi por su decisión de dejar colgados a los CiU en Europa y pirárselas al PSOE. Sin embargo, y curiosamente, Rosa decidió mantener lo suyo en secreto (a pesar de saber que iba a saltar a la luz pública al día siguiente).
Vamos, tan en secreto lo llevó que hasta incluso le faltó avisar a los suyos. Aquí pueden leer que dice que habló con Valderas y que mandó un SMS a Cayo Lara... Pero seguro que si lo hizo fue después de comprometerse con los socialistas.
"Les avisé a todos. Les puedo enseñar la factura del móvil con todos los SMS que envié a cobro revertido cuando la reciba... (Je, je: si eran a cobro revertido como los voy a recibir en mi factura. Estos votantes cada día son más bobos. No me extraña que nos queden tan pocos...)"
Sorry.
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¿Ficharla de dónde? ¿Del paro obrero? Pues no exactamente, pero casi. Porque Rosa Aguilar estaba de alcaldesa de Córdoba (esto no es mérito suyo sino demérito de los cordobeses) aunque en la formación de Izquierda Undida. IU desaparecerá unas elecciones de éstas, por lo que su futuro era algo incierto (a pesar del cargo de que disfrutaba en Córdoba). Y así es que ni corta ni perezosa, y siguiendo los pasos de Guardans (Ignasi) deja a los suyos en la estacada y se las pira, rauda y veloz, rumbo al despacho enmoquetado, con coche oficial y más presupuesto (y también más futuro) para encarar, cómo no con más seguridad, la última etapa de su vida política.
Aunque para serles sinceros... se lo habría podido ahorrar (el fichaje). Para mí, lo único que busca el PSOE es acabar cuanto antes con la formación comunistoide y así recoger todos sus votos. Que el panorama va poniéndose negro (con esto de la crisis) y las cosas no están nada claras para el 2012. Izquierda Undida son sólo dos diputados en Madrid pero todavía arrastra un millón de votos, más que suficientes para mantener a ZP presidente otra legislatura.
A mí, Rosa Aguilar, además de rosa, siempre me ha parecido una política gris: en todos los sentidos. Tan gris, que por un tiempo estuve convencido que esta señora sufría de depresión (lo más seguro que congénita). La verdad es que aún lo estoy, pero hace tiempo que no la veo ya. Sin embargo, la he esuchado alguna tarde en La Ventana (la SER), por ejemplo hace dos o tres días, cuando felicitaba a su compañero, colega y contertulo Ignasi por su decisión de dejar colgados a los CiU en Europa y pirárselas al PSOE. Sin embargo, y curiosamente, Rosa decidió mantener lo suyo en secreto (a pesar de saber que iba a saltar a la luz pública al día siguiente).
Vamos, tan en secreto lo llevó que hasta incluso le faltó avisar a los suyos. Aquí pueden leer que dice que habló con Valderas y que mandó un SMS a Cayo Lara... Pero seguro que si lo hizo fue después de comprometerse con los socialistas.
Resumiendo: coherencia absoluta la de Rosa Aguilar al dar este paso a estas alturas (después de tantos años por la vida de comunista, está más que habituada a la estafa y a la impostura). El que los socialistas la acojan en su seno, me extraña aún menos. Y ustedes perdonen, pero escuchando las tertulias políticas (que es lo que estoy haciendo ahora) no puedo concentrarme escribiendo más sobre esta señora. Pero les confío un secreto: el resto no es muy difícil de imaginar.
Sorry.
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