Capablancka, J.T.
Tras unos días de dedicación forzosa a los problemas mundanos (el coche me pide a gritos que lo cambie) creo que ha llegado el momento de hacer un repaso general a la deteriorada situación de nuestra democracia. Sí, la democracia española y los efectos perjudiciales que causa a su ciudadanía.
El grado de pobredumbre de las instituciones españolas está batiendo marcas en nuestros días. Quién lo iba a decir, allá por los últimos años del sultanato de González (porque aquello no tenía otro nombre), que el deterioro de lo "oficial" en España llegaría incluso a superar sus logros.
Hay varios frentes abiertos: el judicial, el parlamentario-electoral, el económico, el sanitario-defensivo... en los que sólo con mirar las últimas actuaciones podremos apreciar el grado de chapuza al que se ha visto relegada la actuación pública en España. Para mí, no es más que una grotesca caricatura (porque hace muchos años que comprendí que las democracias no se basan más que en el engaño de la clase política sobre la ciudadanía), pero reconozco que muchos españoles deben estar terriblemente decpcionados.
Lo más grave de todo, con diferencia, es la ignominia perpetrada en el juicio del 11-M. Aquí tienen la noticia sobre la presentación del libro "Titadyn", ayer, y que arroja a la luz pública gran parte de la enorme patraña que ha supuesto todo el proceso. Después de él, ya nunca las cosas volverán a ser igual en la justicia española. Por de pronto, nadie se ha pronunciado al respecto. Nadie de entre nuestros gobernantes. Entre nuestros gobernantes en el poder, quiero decir. Los "maricomplejines" (los gobernantes en la oposición) harán más o menos así: cachis... y seguirán igual que hasta ahora: ejerciendo de suecos. Pero yo, del juez Bermúdez, la fiscal Olgaviza (Valeyá) y el juez Del Olmo, (y de los otros quince cargos de la Administración señalados en el libro) lo que es dormir tranquilos es algo que espero no lo vuelvan a hacer nunca más.
Mi deseo sería que durmiesen entre rejas hasta su edad de jubilación (al menos) con embargo de todos sus bienes presentes y futuros para compensar parte de las indemnizaciones a las que deberían hacer frente. Pero qué se le va hacer, en las democracias avanzadas zetapetistas la justicia es algo que siempre brilla por su ausencia. Y si no, miren esta noticia: un importante narco "se las pira" por un error "de carpetilla" de Garzón, y el CGPJ lo sanciona (a Garzón) con una multa de ¡¡100 euros!! Con lo que Garzón se embolsó sólo del Santander en Nueva York, por las conferencias, podría pagar las sanciones de varias miles de excarcelaciones como ésta... Verdaderamente inaudito.
Esto demuestra que los jueces no pueden entender (ni mucho menos resolver) de otras causas contra los propios jueces. Los jueces debieran ser todos juzgados por tribunales populares. Sí, he de reconocer que quizás se salvasen pocos, pero el efecto disuasorio de la medida sería espectacular. ¿Alguien piensa que Garzón, de saber que sus excesos serían vistos -y resueltos- por ciudadanos -comunes y corrientes-, continuaría haciendo la mona como ha venido haciéndola durante los últimos veinte años?
Y no sólo con el comportamiento de los jueces tienen que ver mis propuestas. Los políticos tampoco se salvan. Las listas abiertas deben incorporarse a nuestra democracia sin más demora. De lo contrario, estamos acabados. Miren sino cómo se está desarrollando la campaña europea. ¿Alguien oye de las medidas y nuevas iniciativas que los partidos pretenden llevar a Bruselas para mejorar nuestra sociedad? Por supuesto que no. Sólo acertarán a escuchar los trastos que los socialistas lanzan a las cabezas de los populares, y los ruidos que las defensas y movimientos evasivos de éstos provocan. Del resto, ni por equivocación. Los partidos mayoritarios están acabados: no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía. Sólo manipulación y mentiras para controlar la voluntad del pueblo (y su cartera), y tácticas dictatoriales para mantener el control interno del aparato del partido.
"No. A mí no me miren. Yo no voy en las listas europeas: cuatro pagas al mes me parecían excesivas. Con los 21.000 leuros de mis tres actuales, me sobran..."
Y todavía pretenderán que nos molestemos en votarles. Sí, pues mejor que esperen sentados. Si por alguna de aquellas, el día siete se encuentran inquietos y deciden ir a ejercer su derecho al voto, voten a partidos minoritarios. De lo contrario, estamos perdidos. Si todo sigue igual, tendremos Constitución Europea incluso sin poder votarla. Nos negarán el derecho.
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El grado de pobredumbre de las instituciones españolas está batiendo marcas en nuestros días. Quién lo iba a decir, allá por los últimos años del sultanato de González (porque aquello no tenía otro nombre), que el deterioro de lo "oficial" en España llegaría incluso a superar sus logros.
Hay varios frentes abiertos: el judicial, el parlamentario-electoral, el económico, el sanitario-defensivo... en los que sólo con mirar las últimas actuaciones podremos apreciar el grado de chapuza al que se ha visto relegada la actuación pública en España. Para mí, no es más que una grotesca caricatura (porque hace muchos años que comprendí que las democracias no se basan más que en el engaño de la clase política sobre la ciudadanía), pero reconozco que muchos españoles deben estar terriblemente decpcionados.
Lo más grave de todo, con diferencia, es la ignominia perpetrada en el juicio del 11-M. Aquí tienen la noticia sobre la presentación del libro "Titadyn", ayer, y que arroja a la luz pública gran parte de la enorme patraña que ha supuesto todo el proceso. Después de él, ya nunca las cosas volverán a ser igual en la justicia española. Por de pronto, nadie se ha pronunciado al respecto. Nadie de entre nuestros gobernantes. Entre nuestros gobernantes en el poder, quiero decir. Los "maricomplejines" (los gobernantes en la oposición) harán más o menos así: cachis... y seguirán igual que hasta ahora: ejerciendo de suecos. Pero yo, del juez Bermúdez, la fiscal Olgaviza (Valeyá) y el juez Del Olmo, (y de los otros quince cargos de la Administración señalados en el libro) lo que es dormir tranquilos es algo que espero no lo vuelvan a hacer nunca más.
Mi deseo sería que durmiesen entre rejas hasta su edad de jubilación (al menos) con embargo de todos sus bienes presentes y futuros para compensar parte de las indemnizaciones a las que deberían hacer frente. Pero qué se le va hacer, en las democracias avanzadas zetapetistas la justicia es algo que siempre brilla por su ausencia. Y si no, miren esta noticia: un importante narco "se las pira" por un error "de carpetilla" de Garzón, y el CGPJ lo sanciona (a Garzón) con una multa de ¡¡100 euros!! Con lo que Garzón se embolsó sólo del Santander en Nueva York, por las conferencias, podría pagar las sanciones de varias miles de excarcelaciones como ésta... Verdaderamente inaudito.
Esto demuestra que los jueces no pueden entender (ni mucho menos resolver) de otras causas contra los propios jueces. Los jueces debieran ser todos juzgados por tribunales populares. Sí, he de reconocer que quizás se salvasen pocos, pero el efecto disuasorio de la medida sería espectacular. ¿Alguien piensa que Garzón, de saber que sus excesos serían vistos -y resueltos- por ciudadanos -comunes y corrientes-, continuaría haciendo la mona como ha venido haciéndola durante los últimos veinte años?
"El juez Garzón, una vez que pretendía encausar a un seguidor de la ultraderecha radical y extrema, que encontró en la selva de la Amazonía de pura casualidad. No vayan a creer que fue causa de ningún seguimiento policial bajo su dirección..."
Y no sólo con el comportamiento de los jueces tienen que ver mis propuestas. Los políticos tampoco se salvan. Las listas abiertas deben incorporarse a nuestra democracia sin más demora. De lo contrario, estamos acabados. Miren sino cómo se está desarrollando la campaña europea. ¿Alguien oye de las medidas y nuevas iniciativas que los partidos pretenden llevar a Bruselas para mejorar nuestra sociedad? Por supuesto que no. Sólo acertarán a escuchar los trastos que los socialistas lanzan a las cabezas de los populares, y los ruidos que las defensas y movimientos evasivos de éstos provocan. Del resto, ni por equivocación. Los partidos mayoritarios están acabados: no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía. Sólo manipulación y mentiras para controlar la voluntad del pueblo (y su cartera), y tácticas dictatoriales para mantener el control interno del aparato del partido.
"No. A mí no me miren. Yo no voy en las listas europeas: cuatro pagas al mes me parecían excesivas. Con los 21.000 leuros de mis tres actuales, me sobran..."Y todavía pretenderán que nos molestemos en votarles. Sí, pues mejor que esperen sentados. Si por alguna de aquellas, el día siete se encuentran inquietos y deciden ir a ejercer su derecho al voto, voten a partidos minoritarios. De lo contrario, estamos perdidos. Si todo sigue igual, tendremos Constitución Europea incluso sin poder votarla. Nos negarán el derecho.
:_(((
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