Capablancka, J.T.
Otra sorprendente noticia más del CNI: nuestro centro patrio de Inteligencia del que cualquiera diría que allí se almacena de todo excepto inteligencia. Ahora resulta que desde él se encargan de pagar mensualidades de 2.000 euros a un antiguo policía (Rodolfo Ruiz) condenado por detención ilegal, falsificación y destrucción de documentos, y coacción (en el caso de las falsas agresiones en una manifestación, contra el ex-ministro José Bono). Aquí tienen la noticia de la condena: trece años en total (para él y dos subordinados). Hay que decir que el el Tribunal Supremo los absolvió, pero las pruebas están ahí: la falsificación y manipulación documental son incuestionables, sólo que el Alto Tribunal observa que no hubo delito al practicarlas...
Aquí tienen ustedes la noticia del cobro de los 2.000 euros. Y aquí, la que contempla el valor y arrojo del susodicho al defenderse de las acusaciones ante el tribunal de la Audiencia Proviancial de Madrid, llorando cual frágil damisela...
Hay quien mantiene que los servicios prestados al PSOE no acaban aquí, sino que cuando fue comisario de la Comisaría de Puente de Vallecas prestó uno infinitamente superior: en su comisaría apareció súbitamente "la mochila de Vallecas". La mochila de Vallecas se demostró falsa, pero fue la que determinó que la investigación inicial sobre el 11-M se decantase rápidamente hacia autores islamistas y no etarras. Sí, tal vez nunca pudo demostrarse implicación alguna del comisario Ruiz en los hechos, pero lo cierto es que esa maldita mochila apareció en su comisaría y no en otra.



"Por más vueltas que demos, las pistas que encontramos, como que siempre nos conducen al mismo destino..."
Y a medida que vamos conociendo más datos, más claro lo vemos todo. Lo que ocurre, por desgracia, es que sólo nosotros alcanzaremos a verlo. Las autoridades competentes para desentramar toda esta red ni por asomo van a investigar nada a iniciativa propia, ni incluso aunque sea de los miembros que han participado en este caso de pago de recompensas ilegales por servicios (delictivos) prestados. Y si se recibe alguna denuncia, su destino ya sabemos todos cuál va a ser...
Esta es nuestra democracia, señores: excrecencia en estado puro 100%. Y ustedes son los que posiblitan su perpetuación: hay que dejar de votar o hay que hacerlo en blanco. Resulta imprescindible que nuestros políticos vean porcentajes de participación del veinte por ciento. Hasta ahora hemos llegado a mostrar treinta y tantos por ciento en alguna elección: estas últimas europeas en Cataluña, por ejemplo (el estatuto catalán también resultó aprobado recibiendo poco más de un voto a favor por cada tres emitidos), pero nuestros políticos no se dan por aludidos.
"No hagan caso de lo que les digan: ellos son los que no pueden quejarse. Ellos los han votado, ellos los han elegido y legitimado: ¿qué responsabilidades pueden pedirles ahora?"
Bien, pues sólo se trata de continuar en esta dirección y apretarles las tuercas otro par de vueltas más. Un resultado de una participación del veinte por ciento no puede silenciarse -obviándola- como han hecho hasta ahora. Incluso uno de un treinta por ciento en unas generales los pondría en la misma tesitura.
Tal vez sea algo arriesgado por lo que supone dejar de ir a votar cuando -quizás- los partidarios del principal causante del problema -el PSOE- acudan a hacerlo con más fuerza que nunca. ¿Pero qué otra solución podríamos intentar? ¿Tal vez la de votar al Pp en las generales y, una vez en el poder, dejar de votar hasta las siguientes? Sí, esto parece más sensato: el Pp es cien veces más honrado que el PSOE y quizás, con Mariano defenestrado (of course), alguien podría surgir de entre sus filas con ánimos de emprender la tarea. En el PSOE es metafísicamente imposible.
La regeneración democrática (o mejor dicho, la generación) es la gran asignatura pendiente de la sociedad española. Y ya va siendo hora de que la encaremos como merece. Al fin y al cabo, el sacrificio no es tan grande: sólo se trata de irse por ahí los días de elecciones... O incluso quedarse en casa, si no sé es muy aficionado a las salidas.
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Aquí tienen ustedes la noticia del cobro de los 2.000 euros. Y aquí, la que contempla el valor y arrojo del susodicho al defenderse de las acusaciones ante el tribunal de la Audiencia Proviancial de Madrid, llorando cual frágil damisela...
Hay quien mantiene que los servicios prestados al PSOE no acaban aquí, sino que cuando fue comisario de la Comisaría de Puente de Vallecas prestó uno infinitamente superior: en su comisaría apareció súbitamente "la mochila de Vallecas". La mochila de Vallecas se demostró falsa, pero fue la que determinó que la investigación inicial sobre el 11-M se decantase rápidamente hacia autores islamistas y no etarras. Sí, tal vez nunca pudo demostrarse implicación alguna del comisario Ruiz en los hechos, pero lo cierto es que esa maldita mochila apareció en su comisaría y no en otra.



"Por más vueltas que demos, las pistas que encontramos, como que siempre nos conducen al mismo destino..."Y a medida que vamos conociendo más datos, más claro lo vemos todo. Lo que ocurre, por desgracia, es que sólo nosotros alcanzaremos a verlo. Las autoridades competentes para desentramar toda esta red ni por asomo van a investigar nada a iniciativa propia, ni incluso aunque sea de los miembros que han participado en este caso de pago de recompensas ilegales por servicios (delictivos) prestados. Y si se recibe alguna denuncia, su destino ya sabemos todos cuál va a ser...
Esta es nuestra democracia, señores: excrecencia en estado puro 100%. Y ustedes son los que posiblitan su perpetuación: hay que dejar de votar o hay que hacerlo en blanco. Resulta imprescindible que nuestros políticos vean porcentajes de participación del veinte por ciento. Hasta ahora hemos llegado a mostrar treinta y tantos por ciento en alguna elección: estas últimas europeas en Cataluña, por ejemplo (el estatuto catalán también resultó aprobado recibiendo poco más de un voto a favor por cada tres emitidos), pero nuestros políticos no se dan por aludidos.
"No hagan caso de lo que les digan: ellos son los que no pueden quejarse. Ellos los han votado, ellos los han elegido y legitimado: ¿qué responsabilidades pueden pedirles ahora?"Bien, pues sólo se trata de continuar en esta dirección y apretarles las tuercas otro par de vueltas más. Un resultado de una participación del veinte por ciento no puede silenciarse -obviándola- como han hecho hasta ahora. Incluso uno de un treinta por ciento en unas generales los pondría en la misma tesitura.
Tal vez sea algo arriesgado por lo que supone dejar de ir a votar cuando -quizás- los partidarios del principal causante del problema -el PSOE- acudan a hacerlo con más fuerza que nunca. ¿Pero qué otra solución podríamos intentar? ¿Tal vez la de votar al Pp en las generales y, una vez en el poder, dejar de votar hasta las siguientes? Sí, esto parece más sensato: el Pp es cien veces más honrado que el PSOE y quizás, con Mariano defenestrado (of course), alguien podría surgir de entre sus filas con ánimos de emprender la tarea. En el PSOE es metafísicamente imposible.
La regeneración democrática (o mejor dicho, la generación) es la gran asignatura pendiente de la sociedad española. Y ya va siendo hora de que la encaremos como merece. Al fin y al cabo, el sacrificio no es tan grande: sólo se trata de irse por ahí los días de elecciones... O incluso quedarse en casa, si no sé es muy aficionado a las salidas.
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