Capablancka, J.T.
Qué Gobierno más valiente! Es una decisión muy valiente y ajustada a las circunstancias del momento (decían los palmeros del partido socialista). Pero el Gobierno no encontrará mucha más ayuda para encarar la reforma que aprobó ayer en Consejo de Ministros sobre el sistema de pensiones. Y es que la reforma se las trae, hay que reconocerlo. Para un Gobierno tan mari-progre como el que desgobierna España en estos momentos, y tan defensor a ultranza del Estado del Bienestar, Social y Asistencial (mundial), las medidas que pretende implantar el ejecutivo dejarán patififuso a más de un camarada de los de toda la vida.
"Nosotros estamos aquí haciendo cola porque nos han dicho que ZP va a ampliar nuestros derechos sociales. Por eso llevo la mano asín, para ver si me la llenan bien pronto que estoy más
tieso que la mojama ¿sabe usté?..."
"Nosotros estamos aquí haciendo cola porque nos han dicho que ZP va a ampliar nuestros derechos sociales. Por eso llevo la mano asín, para ver si me la llenan bien pronto que estoy mástieso que la mojama ¿sabe usté?..."
Y es que ZP ha decidido cargar contra los más débiles sin ningún miramiento:
En lugar destacado en su punto de mira, el colectivo de la tercera edad. Se les complica un poco la entrada en ese selecto club a los ciudadanos. Sesenta y cinco años de espera le parecen pocos a nuestro Ejecutivo y se prolonga la edad activa laboral dos años más (hasta los 67). Al mismo tiempo se aprovecha para ampliar el período de cómputo del tiempo cotizado, reduciendo de ese modo el importe de las pensiones que los beneficiarios van a recibir. Los políticos, por supuesto, continuarán disfrutando de la prebenda de tener derecho a la pensión máxima posible con sólo dos legislaturas de culiparlantes...
Luego, sigue la avanzadilla, pero esta vez contra las viudas. Anuncian limitaciones en las pensiones de viudedad y quizás intenten hasta acabar con la misma pensión, sustituyéndola por una paga única a recibir en el momento en que se crea el derecho. Por último restringen al máximo las prejubilaciones y sacuden un poco más a los autonómos subiéndoles las cotizaciones. ¿No está mal para el líder progresista y social-demócrata planetario, eh? Si llega a ser algo reaccionario abole el sistema de la Seguridad Social antes incluso de iniciar el proceso de discusiones.
El siguiente vídeo les ilustrará (más si cabe aún) acerca de la nula coherencia de nuestro Ejecutivo:
"Lo blanco es blanco según la forma y el momento. Sino, es negro. Está claro ¿no?"
Entrar ahora en las contradicciones mostradas entre el discurso oficial progresista (del Gobierno y el PSOE) y sus actos sería ridículo por lo obvio, pero algo han debido descubrir y grave para iniciar esta ofensiva recaudatoria contra colectivos tan vulnerables. Incluso los sindicatos están en contra. Sólo Díaz-Ferrán (CEOE), tan cuestionado como necesitado en estos momentos de ayudas gubernamentales, considera la propuesta acertada. Según el diario El Mundo, "jamás se había aprobado una reforma de las pensiones de esta envergadura en el periodo de la democracia".
La situación ha desbordado por completo a nuestro Gobierno. ZP no tiene ni la más remota idea de lo que está pasando ni de lo que pretende hacer para arreglarlo. El sólo sabe que hay que llegar al 2012 como sea y luego, Dios dirá. Mientras tanto España seguirá hundiéndose en este pozo sin fondo con cada vez más frentes políticos de disputa abiertos y una situación económica más deteriorada. El año pasado el Gobierno presupuestó un déficit del 1,9% del PIB y se ha llegado al 11,9. Ahora ZP nos dice que para el 2012 lo reducirá al 3%, y se queda tan fresco porque sabe perfectamente que a su amigo Eolo (sí, el especulador de terrenos) estas palabras le duran lo que a mis clientes una caja de naranjas a partir de la semana que viene (que es cuando empiezo a enviarlas).
Bromas aparte, pienso que ha llegado el momento de hacer algo por parte de la ciudadanía para obligar a estos ineptos de representantes que tenemos a proteger nuestros derechos democráticos. Y la medida más efectiva que se me ocurre para iniciar el proceso es reivindicar las legislaturas de dos años (al menos en el poder central). Dos años es más que suficiente para ver lo que puede dar de sí un gobierno. Si lo hace bien, perfecto, se le revalidan dos más. Pero si lo hace mal, como es el caso, cuatro años constituyen un tiempo excesivo de mandato para alguien tan poco cualificado. Acabamos de atravesar los dos años más catastróficos para nuestra economía desde la Guerra Civil, ¿imaginan ustedes que tuviésemos la capacidad de evitar prorrogar esta agonía por otros dos más?
Las elecciones no tienen porqué continuar siendo el despilfarro frenético de fondos públicos en que las han convertido. Prohibiendo los mitines y canalizando la participación política a través de las televisiones públicas (debates en directo) nos ahorraríamos un capitalazo y posibilitaríamos un mayor acceso de los electores a las distintas propuestas políticas. Además, está demostrado que los avances democráticos se producen principalmente en épocas electorales (también los retrocesos) pero como las oportunidades de corregir y rectificar aumentarían, el resultado final sería claramente positivo por la flexibilidad y capacidad de reacción soberana frente a proyectos agotados o errados en su planteamiento.
Piensen sobre la cuestión y verán como se trata de la forma más simple de iniciar algún proceso de cambio que conduzca a auto-depurar el sistema. Las demás iniciativas (listas abiertas, instauración de la democracia en el funcionamiento interno de los partidos, neutralización de las ventajas electorales de los partidos nacionalistas, mayores controles anti-corrupción, exclusión de la política del ámbito judicial...) son demasiado complejas para materializarse (por la de voluntades que se necesitaría poner de acuerdo). Pero con unas elecciones cada dos años, los partidos perdedores serían capaces hasta de ofrecer verdaderos avances democráticos con tal de optar de nuevo al poder. Sí, cada cuatro años también, lo que ocurre es que en este caso el proceso se eterniza tanto que hasta las memorias más privilegiadas se suelen acabar despistando.
Volveremos a vernos en unos días. No mañana ni pasado: he decidido no volver a escribir artículos diarios a menos que alguien me pague por ello. Llega un momento en la vida en que uno debe establecer algunas prioridades... Y éste creo que es uno de ellos.
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